Publicación: Factores estructurales, sociales e institucionales del hurto en Bogotá: evidencia econométrica para el período 2018–2022
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Resumen en español
La presente investigación analiza los factores socioeconómicos e institucionales del hurto en Bogotá durante el período 2018–2022, con el propósito de identificar los determinantes que inciden en la variación de la tasa de hurtos y su relación con las condiciones estructurales de la ciudad. El estudio adopta un enfoque cuantitativo de tipo explicativo, basado en modelos econométricos de datos panel, con el fin de integrar la dimensión económica, social e institucional del delito. A nivel teórico, el trabajo se sustenta en tres perspectivas complementarias. Desde la teoría económica del crimen de Becker (1968), se plantea que el individuo actúa racionalmente al evaluar los beneficios y costos esperados de delinquir. Bajo la teoría de la desorganización social de Shaw y McKay (1942) y la teoría de las actividades rutinarias de Cohen y Felson (1979), el hurto se explica por la falta de cohesión comunitaria y la presencia de oportunidades en entornos urbanos. Finalmente, autores como Wacquant (2009) y Vegh Weis (2017) aportan una mirada institucional y estructural, donde las desigualdades sociales y la debilidad del Estado perpetúan las condiciones que favorecen la criminalidad. El análisis se realizó sobre 112 Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ) de Bogotá entre 2018 y 2022, incorporando variables como el Índice de Desorganización Social (IDS%), el Índice de Oportunidad Delictiva (IOP%), la desigualdad de ingresos, la proporción de población juvenil (15–19 años) y la presencia institucional medida por el número de CAI por UPZ. Los resultados del modelo de efectos fijos evidencian que, para el hurto a personas, las variables IDS%, IOP% y Juventud tienen una relación positiva y significativa, mientras que la presencia institucional muestra un efecto negativo, confirmando su papel disuasorio. En cambio, los factores situacionales y microespaciales no presentan significancia estadística frente a el hurto a residencias. En conclusión, el estudio demuestra que el hurto en Bogotá responde a la interacción entre condiciones estructurales, sociales e institucionales, donde la desigualdad, la falta de cohesión social y la debilidad del control institucional amplifican la incidencia del delito. Se propone que las políticas públicas se orienten según el tipo de hurto: fortaleciendo la vigilancia y el tejido comunitario en zonas de alta movilidad1 , y mejorando el urbanismo seguro en los sectores residenciales. La investigación aporta evidencia empírica y un marco teórico integral para la formulación de estrategias de prevención del delito basadas en evidencia y la construcción de entornos urbanos más equitativos y seguros.
Resumen en inglés
This research examines the socioeconomic and institutional determinants of theft in Bogotá during the period 2018–2022, applying a quantitative and explanatory econometric approach based on balanced panel data. The main objective is to identify how structural, social, and institutional factors influence the incidence of theft—distinguishing between personal theft and residential theft—to provide empirical evidence for the formulation of public security policies grounded in local dynamics. The theoretical framework integrates three complementary perspectives. The economic theory of crime (Becker, 1968) conceptualizes individuals as rational agents who weigh the potential costs and benefits of committing an offense. The social disorganization theory (Shaw & McKay, 1942) and the routine activity theory (Cohen & Felson, 1979) explain crime as a result of community breakdown and opportunity structures within urban environments. Finally, the institutional perspective (Wacquant, 2009; Vegh Weis, 2017) highlights how structural inequalities and weak state presence contribute to the persistence of criminal behavior. Empirically, the study employs data from 112 Planning Units (UPZ) across Bogotá over five years, including variables such as the Social Disorganization Index (IDS%), Opportunity Index (IOP%), income inequality (Gini coefficient), youth proportion (ages 15–19), and institutional presence measured by the number of Immediate Attention Centers (CAI) per UPZ. Results from the fixed-effects model indicate that IDS%, IOP%, and youth population have a positive and significant relationship with personal theft, while institutional presence exerts a negative effect, confirming its deterrent capacity. In contrast, residential theft shows no statistically significant associations, suggesting that it depends on microspatial or situational factors beyond the model’s scope. Overall, the findings demonstrate that theft in Bogotá results from the interaction of structural inequality, social disorganization, and institutional weakness. The study concludes that crime prevention policies should be differentiated by type of theft: strengthening police presence and social cohesion in high-mobility zones to reduce personal theft, and promoting safe urban design in residential areas. This research contributes to the field of the economics of crime by integrating economic, sociological, and institutional perspectives through a robust econometric analysis.


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